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El Nacional - Lunes 07 de Febrero de 2005 A/2.
“El Cuervo” Felipe Rodríguez permanecerá detenido en la DIM.
El fiscal Yoraco Bauza reveló que una llamada anónima permitió la captura del general Disidente; cuya detención fue ratificada ayer por la jueza 11 de Control Rita Hernández. Se le responsabiliza de los atentados terroristas contra sedes diplomáticas y por participar en la manifestación de desobediencia en la plaza Francia de Altamira.
EDGAR LÓPEZ DAVID GONZÁLEZ.
La jueza 11 de Control, Rita Hernández, ratificó las medidas privativas de libertad que habían sido dictadas contra el general retirado de la Guardia Nacional Felipe Rodríguez Ramírez, alias “el Cuervo”, por su presunta vinculación con los atentados terroristas contra las sedes diplomáticas de Colombia y España, cometidos el 25 de marzo de 2003, así como con la manifestación de desobediencia que desde el 22 de octubre de 2002 emprendieron los militares que se atrincheraron en la plaza Francia de Altamira.
A las 2:30 pm, Rodríguez Ramírez llegó al Palacio de Justicia, procedente de la sede de la Dirección de Inteligencia Militar, donde había permanecido desde horas de la noche de ayer cuando fue capturado. Los custodios apenas utilizaron una camioneta Trail Blazer dorada y una motocicleta para realizar el traslado.
A pesar de que la jueza Hernández tenía todo dispuesto para celebrar la audiencia desde temprano, comenzó después de las 5:00 p.m. El acto se limitaría a informarle al imputado que el 25 de marzo de 2003 le fue dictada la primera medida de privación de libertad por los delitos de agavillamiento, incendio en inmueble mediante la utilización de artefacto explosivo y lesiones, en relación con los atentados terroristas; y que el 30 de julio de 2004, el mismo tribunal 11 de Control decretó detención en su contra por los delitos de conspiración, rebelión militar e instigación a la insurrección, en relación con los sucesos de la plaza Francia.
El fiscal del Ministerio Público Yoraco Bauza había informado que “el Cuervo” fue detenido luego de que a través de una llamada telefónica anónima realizada a la DIM se informara del paradero del general disidente, en el edificio Leonardo da Vinci, ubicado en la calle 13 de La Urbina. Según Bauza, Rodríguez Ramírez no opuso resistencia y se le incautaron un FAL y una subametralladora, aparatos de comunicación t-motion que intentó destruir y un teléfono celular. Por la tenencia de armas, el imputado también tendrá que responder penalmente.
El fiscal aclaró que aunque “el Cuervo” aparece mencionado en las investigaciones relacionadas con el homicidio de tres soldados, cuyos cadáveres fueron localizados en el sector Parque Caiza en febrero de 2003, no se ha solicitado su detención judicial por este caso.
Bauza no descartó que se aproveche la captura de Rodríguez Ramírez para verificar
o descartar su supuesta vinculación con el asesinato del fiscal Danilo Anderson, como una vez lo sugirió el vicepresidente José Vicente Rangel. A partir de ayer, comenzaron a transcurrir los 45 días de los cuales dispone el Ministerio Público para concluir las investigaciones y formalizar la acusación contra el general disidente. Mientras tanto, permanecerá recluido en la sede de la DIM, tal como lo dispuso la jueza Rita Hernández.
Perseguido político.
Los familiares del general retirado señalaron que el oficial es un perseguido político.
“Su detención representa un trofeo para el Gobierno”, declaró Aubet Rodríguez, hija del militar disidente. “Tienen que probar todas las acusaciones que han formulado en su contra, es un perseguido político”, añadió. Pedro Rodríguez, el hijo mayor del ex inspector de la Guardia Nacional, se declaró afortunado por el hecho de que hayan sido comisiones de la Dirección de Inteligencia Militar las que detuvieron a su padre en La Urbina: “Circulaba la información de que los efectivos de la Disip y del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas tenían orden de asesinarlo cuando lo vieran”.
A los hijos del general les preocupa que se ordene la reclusión del disidente en los calabozos del órgano de inteligencia adscrito al Ministerio del Interior y Justicia.
No se quejaron del trato que se le brindó a Rodríguez en la DIM. Carlos Bastidas, abogado del general, señaló que al imputado se le permitiría ducharse y afeitarse antes de ser llevado a tribunales. Tanto Bastidas como los hijos del ex inspector de la Guardia Nacional señalaron que desconocían la localización exacta del general retirado. Sólo Pedro Rodríguez precisó que el oficial nunca salió de Venezuela.
Los allegados del disidente dijeron que personas que no están de acuerdo con el gobierno del presidente Hugo Chávez ayudaron a mantener oculto a “el Cuervo” durante casi dos años. En estas redes se incluirían aparentemente funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado que seguían la pista del acusado.
El apartamento de La Urbina donde fue detenido — según versiones extraoficiales— pertenece a un médico vinculado con el oficial declarado en desobediencia. Bastidas dijo que su cliente era requerido por los casos de la protesta militar en la plaza Francia y de los atentados con bombas en las sedes diplomáticas de España y Colombia realizados el año pasado.
Las averiguaciones.
En mayo de 2004 se había mencionado el nombre del oficial retirado por sus presuntos vínculos con el ingreso de 142 supuestos paramilitares colombianos a Caracas. Entre los primeros civiles detenidos por ese caso estuvieron Vasco Da Costa y Dulce Bravo, ambos dirigentes de la llamada Unidad Contrarrevolucionaria de Venezuela y de los denominados Comandos de la Libertad. Da Costa y Bravo denunciaron que fueron torturados por agentes de la Disip. Esos interrogatorios apuntaban a establecer — según señalaron ambos dirigentes opositores— la ubicación de “el Cuervo”.
Luego de su aprehensión Bravo fue conducida a un edificio de Colinas de Bello Monte el cual Rodríguez había utilizado presuntamente para esconderse del acoso de las autoridades. Finalmente, tanto Bravo como Da Costa fueron dejados en libertad y la Fiscalía General Militar se limitó a acusar formalmente a seis oficiales activos y retirados de la Fuerza Armada Nacional como responsables de la importación de los irregulares del vecino país.
“Me alcanzaron”.
DAVID GONZÁLEZ.
El mensaje que el sábado en la noche dirigió a sus familiares el general retirado de la Guardia Nacional, Felipe Rodríguez Ramírez, conocido como “el Cuervo” fue “Me alcanzaron”. El oficial disidente, uno de los hombres más buscados por los organismos de seguridad del Estado, hizo circular la noticia a través de un equipo portátil de telecomunicaciones que llevaba consigo. La remitió —según versiones de sus allegados— momentos antes de que funcionarios de la Dirección de Inteligencia Militar lo detuvieran en un apartamento de La Urbina, donde se encontraba oculto. Instantes después, otro oficial en la clandestinidad supuestamente difundió un nuevo y amargo mensaje electrónico: “¡Maldita sea, agarraron al Cuervo!”.
El sábado en la noche fue el general en jefe Jorge Luis García Carneiro, ministro de la Defensa, quien confirmó telefónicamente la noticia sobre la detención del oficial.
Al borde de la madrugada de ayer, Venezolana de Televisión, canal televisivo del Estado, también difundió un breve video del momento de la aprehensión de Rodríguez. En la pantalla apareció la figura del general de división sentado mientras una voz le informa sobre el procedimiento: “Esta es una operación de la DIM”.
REACCIONES ANTE LA DETENCIÓN.
Pompeyo Márquez (Izquierda Democrática).
Resta solicitar que se le respete como persona, que se le garantice un juicio justo. Es difícil hacer pronunciamientos políticos en casos como éste. Que sea la justicia la que establezca los hechos, lo cual, por cierto, quizás sea mucho pedir con un Tribunal Supremo de Justicia presidido por un señor como Omar Mora, el famoso “Douglitas” de Catia de los años 60, que no es sino un militante político, una persona con la cual desaparece todo vestigio de imparcialidad institucional en el Poder Judicial.
Ernesto Alvarenga (Solidaridad).
Ahora el ministro Andrés Izarra va a tener que desmentirse: a mediados de enero había dicho que el señor Rodríguez estaba en Colombia conspirando contra el Gobierno nacional, lo cual resultó falso, como ha quedado demostrado. Para sentenciarlo necesitan pruebas; ahora hay que ver si le pueden demostrar lo que se le acusa. Su captura está inscrita en este proceso de persecución política, en esta ola de atropellos desatada por el Ejecutivo en contra de la disidencia.
Pablo Medina (Independiente).
No sé qué más se puede comentar sobre esta captura, salvo el que haya aparecido luego de tantas conjeturas hechas sobre su persona. Haría una solicitud para que no lo maten ni lo maltraten. A él se le estuvo acusando por algunos hechos muy graves en los cuales se inculparon a los militares disidentes de la plaza Altamira; habrá que esperar. Me parece que, sí se le estaba acusando, lo que ha debido hacer el señor Rodríguez es presentarse a declarar.
Calixto Ortega (MVR).
Quien no la debe no la teme, y quien la debe la teme. Si él tenía su conciencia tranquila y recursos para demostrar su inocencia sobre lo que se le está acusando, hechos que tanta angustia y zozobra causaron en la población, ha debido aclararlo y demostrar que nada tuvo que ver con eso. El que haya estado clandestino tanto tiempo, su sólo comportamiento, independientemente de cualquier consideración jurídica, es, desde el punto de vista ético, moral, bastante sospechoso.
Roberto Enríquez (Copei).
Lo que se puede decir en un caso como este es lo de rigor: pedir que le respeten los derechos al señor Rodríguez, que se cumplan los preceptos constitucionales, el principal de ellos el del debido proceso. Me llaman la atención dos cosas sobre el caso: una, que las personas que han incriminado o declarado contra el señor Rodríguez han dicho que fueron sometidos a algún tipo de maltrato. De ser esto cierto, estamos en presencia de una vocación recurrente, preocupante de este gobierno en materia de derechos humanos. La segunda cosa que me llama la atención es que a él lo ponían como un Rambo, como el responsable de todas las conspiraciones en contra del Presidente que se gestan fuera del país, y lo agarraron de forma bastante sencilla en un apartamento de La Urbina.
Cadena Global.
12/9/2003
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