¿Como piensa, sus escritos y entrevistas?
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CRISIS ESTRUCTURAL, COYUNTURA ELECTORAL Y CONFLICTO FINAL
El clima de permanente zozobra, caos y
violencia política que nos ha tocado ] durante los últimos cinco (5)
años, ha llevado a sectores mayoritarios de la sociedad a cifrar esperanzas
en el próximo Referendo Revocatorio como única vía para superar de
manera pacífica, constitucional, democrática y electoral, la grave crisis
por la que atravesamos. Sin embargo, tal anhelo no parece
corresponderse con la realidad debido a que la crisis que nos ha
afectado durante los últimos lustros, ha desembocado en un
conflicto ideológico cuya superación por la vía electoral luce
virtualmente imposible.
Ciertamente, en Venezuela está planteado un
conflicto de dimensiones históricas y de implicaciones continentales,
entre dos propuestas políticas excluyentes. Por una parte, la del
chavismo, una especie de tinglado doctrinario armado con los despojos
ideológicos de cuanta expresión demagógica, populista y autoritaria
hemos experimentado en América Latina, cuyo principal propósito es
la implantación de un proyecto político hegemónico -la Revolución
Bolivariana-, manifiestamente contrario a nuestros principios
constitucionales y a nuestra tradición democrática; y por otra
parte, la de la oposición que, no obstante su liderazgo errático y
disperso, se funda en la reivindicación de valores democráticos.
En el desarrollo y desenlace de este
conflicto tendrán una incidencia determinante circunstancias
políticas, como: la naturaleza antidemocrática del proyecto
revolucionario de Chávez; su pretensión supremacista; su perfil
autoritario, totalitario y tiránico; y su carácter internacionalista;
las cuales, deben ser ponderadas cuidadosamente si se quieren
evitar los gruesos (y caros) errores de apreciación e interpretación
del contexto político en que ha incurrido la dirigencia de la disidencia
(frente a los regímenes autoritarios no existe oposición).
La naturaleza antidemocrática del proyecto revolucionario de
Chávez
El proyecto revolucionario liderado por Chávez es de naturaleza
esencialmente antidemocrática. En efecto, aún cuando el actual
gobierno accedió al poder por la vía democrática e hizo aprobar un
texto constitucional de perfil igualmente democrático, su
desempeñono se ha correspondido con lo políticamente esperado ni con lo
constitucionalmente permitido.
La motivación fundamental que lo ha impulsado ha sido la
implantación de su proyecto revolucionario, fundado en una serie
depostulados manifiestamente inconstitucionales y antidemocráticos,
tales como: la lucha de clases, el odio social y religioso; la
creación de un Estado paralelo de perfil revolucionario (no
sometido a las formalidades del Estado de Derecho); la
implantación de una ortodoxia oficial revolucionaria, (culto a la personalidad, pensamiento único, verdad oficial, etc.); y el internacionalismo
revolucionario, entre otros; todos los cuales, han generado un
clima de conmoción política, marasmo institucional, caos económico
y anomia social, que han llevado a nuestra sociedad a vivir
constantemente bajo escenarios de conflictividad, violencia
política, y la amenaza permanente de desarticulación definitiva de
nuestro sistema de libertades.
Supremacismo revolucionario
De otra parte, debe observarse que el proyecto revolucionario
chavista está fundado principalmente en un pseudo valor
manifiestamente antidemocrático, el supremacismo revolucionario.
Sólo los revolucionarios tienen derecho a participar en el proceso
y a beneficiarse de él. En tal sentido, la soberanía ya no recae
en el pueblo, sino en una parte de él, el pueblo chavista, y el
presidente de la República ya no es más el presidente de todos los
venezolanos, sino, el líder de la facción revolucionaria en el
poder.
Como efecto de este postulado supremacista, el chavismo desconoce a la democracia, como "la política del reconocimiento del otro"
(Alain Touraine), en virtud de lo cual, el desconocimiento de la
oposición, la negación de su existencia, de su valor correlativo,
conduce inexorablemente a la inadmisión de sus opiniones, de sus
críticas, de sus denuncias y, por último, de su capacidad de
aporte para la realización de la democracia.
Como consecuencia de lo anterior, el pluralismo como fundamento de la democracia, y la alternancia en el poder, devienen en valores
incompatibles con el proyecto revolucionario; por ello, el
conflicto asume un carácter existencia!, por cuanto, se plantea
entre dos propuestas cuyo impulso natural es a excluirse
mutuamente; una, que lucha por implantar a cualquier precio
(violencia inclusive) un modelo autoritario, totalitario y
tiránico; y otra, que lucha por preservar y perfeccionar su sistema democrático.
Autoritarismo, Totalitarismo y Tiranía
Otra circunstancia que caracteriza al actual conflicto, es la
naturaleza autoritaria del régimen, incompatible con nuestra
cultura democrática. Ciertamente, desde que Hugo Chávez fuera
investido Presidente de la República ha pretendido gobernar
arbitrariamente, solicitando poderes habilitantes para dictar, sin
ningún tipo de consulta con los sectores involucrados, leyes de
profundo impacto político, económico y social; en el ámbito
institucional ha ordenado a sus subalternos en la Fuerza Armada
Nacional, desacatar decisiones jurisdiccionales y administrativas,
contrarias a los intereses de la revolución; y, a los restantes
poderes públicos, sometidos a su arbitrio, les ha ordenado ceñir
sus actuaciones no a lo establecido en el ordenamiento jurídico,
sino, a las directrices revolucionarias por él impartidas.
Asimismo, el régimen chavista ha exhibido una inequívoca vocación totalitaria al procurar cada vez mayores cuotas de poder político.
El control de todas las máximas instancias del poder público, ya
no le es suficiente, ahora es necesario profundizar ese control para
lo cual ha impulsado reformas legales, como la Ley del Tribunal
Supremo de Justicia, y otras que le permitirán copar toda la
escena política, silenciar a los medios de comunicación, y criminalizar a
la oposición. Al efecto, debe observarse que gracias a la firme
determinación democrática de los sectores mayoritarios de la
sociedad, el régimen no ha podido, hasta ahora, materializar de
manera definitiva la expresión totalitaria de su proyecto
evolucionario, sin embargo, esa amenaza está permanentemente
presente.
Finalmente, debe advertirse que al régimen chavista lo impulsa una profunda vocación tiránica, circunstancia ésta evidenciada, no
sólo, por su pretensión de permanecer ilegítimamente en el poder
hasta el año 2021, sino, por la aviesa intencionalidad con que
actuó en los sucesos de abril y diciembre de 2002, y, por el
propósito fraudulento que le ha animado frente a los procesos
revocatorios activados por la disidencia, para lo cual, se ha
prevalido, por una parte, de sus "subalternos" tanto del CNE como
de la Sala Constitucional, y, por la otra, de la amenaza de
violencia, a través de los grupos paramilitares que ha organizado
y eventualmente de la Fuerza Armada Nacional.
Internacionalismo revolucionario
Por último, la vocación internacionalista del proyecto
revolucionario de Chávez es otra circunstancia que caracteriza al
actual conflicto, lo cual, explica la presencia de elementos
extranjeros en su desarrollo.
Ciertamente, el chavismo no ha establecido ninguna alianza
política importante a nivel de países -excepto cuba-, por el contrario, ha
privilegiado su vinculación con grupos políticos radicales y
subversivos de diversos países de Centroamérica y Suramérica con
los que siente identificación en tomo a unos mismos propósitos
políticos, entre los cuales, pueden mencionarse el
antiimperialismo norteamericano; la sustitución de la democracia representativa
(liberal y burguesa) por una "democracia directa"; la lucha de
clases; y establecimiento de un pensamiento (revolucionario)
único, entre otros.
En virtud de su carácter internacionalista el chavismo -gracias a
los recursos del Estado Venezolano-, financia a los grupos ya
precitados en las actividades políticas ejecutadas en sus
respectivos países, y, también, mantiene a importantes grupos de
internacionalistas en nuestro país, algunos como colaboradores en
actividades sociales (caso médicos, profesores y entrenadores
cubanos), y otros, cuya actividad se desconoce; sin embargo, por
tratarse el internacionalismo de un fenómeno nada novedoso en
América Latina, baste, remitirse a las experiencias suramericanas
de los 70, y a las experiencias centroamericanas de los 80, donde
las guerrillas de diversos países estuvieron integradas en gran
medida por elementos extranjeros (internacionalistas), para
hacernos una idea de la amenaza que representa esta política
revolucionaria.
Las circunstancias precitadas permiten afirmar, sin lugar a
equívocos, que los venezolanos no nos enfrentamos a una mera
crisis de gobernabilidad susceptible de ser superada mediante un simple
cambio de gobierno, sino, concretamente, nos encontramos en el
clímax de una crisis que comenzó a afectar a nuestro sistema
democrático hace aproximadamente 25 años, cuyos efectos mas
visibles -hoy más agravados- (abultada deuda social; corrupción
galopante; debilitamiento institucional; debilitamiento de los
partidos políticos; desprestigio del liderazgo político, social y
empresarial), sirvieron de pretexto, a ciertos grupos
antistáblishment y a ciertos medios de comunicación, no sólo, para
agudizar las contradicciones que llevarían al colapso del sistema,
sino, además, para facilitar el acceso al poder a Hugo Chávez y
asegurarle, lamentablemente, el control de todas las instituciones
políticas y de las fuerzas armadas nacionales.
Precisamente, el férreo control que mantiene el
régimen sobre las instituciones republicanas, ha devenido en
el mayor obstáculo para componer el actual conflicto por la vía
democrática pacífica y electoral, por cuanto, las ha convertido en
instrumentos de la revolución. A través de algunas de ellas, (CNE,
Sala Constitucional y Poder Ciudadano) ha obstaculizado y seguirá
obstaculizando fraudulentamente todas las iniciativas
constitucionales asumidas por la disidencia para defenestrarlo del
poder; y a través de otras, -Fuerza Armada Nacional-, ha amenazado
a la ciudadanía disidente.
El control que mantiene el régimen sobre las instituciones
democráticas y la Fuerza Armada Nacional, es tanto más peligroso
cuanto mayor es su disposición a no abandonar el poder, por ello,
las proclamas en el sentido de que el proceso es irreversible
deben ser tomadas muy en serio, más aún, sí se toman en consideración
los recientes panegíricos del Che Guevara, las tesis de Dieterich, las
alocuciones de Chávez en recintos militares, la necesidad de
supervivencia del régimen cubano, y el pánico a la justicia que
tienen los jerarcas de la revolución, entre otras circunstancias.
Por ello, el próximo Referéndum Revocatorio, de llegar a
materializarse, y de aceptarse su resultado, no constituye para la
disidencia una garantía efectiva de que nos podamos deshacer del
régimen, por cuanto, la ínstitucionalidad revolucionaria pervivirá
y, sin lugar a dudas, volcará toda su energía a obstaculizar las
iniciativas constitucionales del nuevo gobierno (Asamblea
Constituyente o Reforma Constitucional) tendentes a hacerla
desaparecer. Sólo el desmontaje del andamiaje revolucionario
instalado en nuestras instituciones políticas, y en la Fuerza
Armada Nacional, podrán asegurar un retorno exitoso a la
normalidad democrática, y a la realización de nuestras más urgentes tareas,
la de satisfacer con carácter de urgencia la inmensa duda social
injustificadamente generada e insatisfecha con la inmensa mayoría
de nuestro pueblo, la reconciliación nacional, y la reconstrucción
del país.
Nos encontramos en una encrucijada histórica, en la cual, los
cauces institucionales ordinarios no están capacitados para dar
respuesta a la grave situación política que confrontamos. Debemos
admitir que hemos cumplido un ciclo en nuestra historia
democrática, ahora la única manera de asegurar el retorno a !a
normalidad democrática es propinándole una derrota política y
militar al proyecto continental y revolucionario del chavismo.
Esta derrota política debe comportar determinadas características,
entre ellas, hacer que el régimen asuma su responsabilidad en materia de
asesinatos políticos, violaciones sistemáticas a los Derechos
Humanos, represión política; asegurar su defenestración efectiva
del poder; el desarme de los grupos paramilitares que le apoyan;
y, la recuperación de los activos públicos saqueados; y, obtener el
compromiso de los residuos del chavismo a abandonar su delirio de
instalar un Estado revolucionario e insertarse en la senda>democrática.
Finalmente, en las actuales circunstancias, la única manera
efectiva de propinarle al régimen una derrota política y militar,
no será mediante un acto electoral ni mediante un golpe de estado
clásico, sino, mediante un pronunciamiento cívico-militar legítimo
en términos políticos (apoyo mayoritario) y legítimo en términos
constitucionales (con fundamento en los artículos 2, 333 y 350 del
Texto Fundamental), el cual, debe tener por objetivo la
instalación de un Gobierno Interino (mientras se completa eí actual período)
de Reconciliación y Reconstrucción Nacional, que se aboque con la
urgencia del caso a las siguientes tareas:
i).- Defenestración inmediata de todos los titulares de las ramas
del Poder Público;
ii).- Reforma Constitucional para adaptar la Constitución a ¡a
>nueva realidad;
iii).-Creación de Comisión de la verdad que investigue las
violaciones a Derechos Humanos;
iv).- Creación de una Comisión especial para la investigación de
la corrupción administrativa;
v).- Propiciar un nuevo pacto político para impulsar a Venezuela
hacia la consolidación de una democracia estable, y a una economía
desarrollada;
ví).- Procurar el fortalecimiento de las instituciones políticas,
de los partidos políticos, de la conciencia ciudadana, y de las
demás organizaciones intermedias.
El destino nos coloca frente a la encrucijada...
El Referendo es el hito que establece el momento histórico de la verdad..
La decisión es nuestra...y la oportunidad, también.
Desde la honrosa clandestinidad el 11 de Agosto de 2004
FELIPE RODRIGUEZ>G/D GUARDIA NACIONAL
DISIDENTE
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