Venezuela Persecucion y Tortura
  PRINCIPALANTOLOGIA DE UNA PERSECUCION TRAS SU HUELLA ¿Y NO HAY TORTURAS?VIDEOSEL DEBER SER HAGA SU DENUNCIA
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Carta dirigida a la comision interamericana de DDHH

Caracas; 06 Abril de 2005

Señores

COMISIÓN INTERAMERICADA DE LOS DERECHOS HUMANOS

ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (OEA.)

Washington – U.S.A.

Muy respetuosamente me dirijo a Ustedes y a tan digna Organización, en nombre de mi familia y en el mío propio, para denunciar ante esa honorable Comisión de Derechos Humanos, las arbitrariedades represivas, los atentados, las persecuciones, y violaciones a los Derechos Humanos que continuamente comete el régimen de Hugo Chávez Frías, en Venezuela en contra de los dirigentes y opositores más emblemáticos, nosotros y nuestras familias, en contra de ciudadanos civiles y militares, mediante la práctica de la mas abierta forma de terrorismo de Estado.

A lo largo del régimen de Hugo Chávez Frías, en Venezuela hasta esta fecha, han sido reiteradas y bajo un mismo patrón, las violaciones a los derechos de los venezolanos que van, desde ataques individuales contra ciudadanos hasta represión violenta o atentados masivos contra manifestaciones colectivas pacíficas, pasando por imputaciones sin fundamento, ubicándome en este último grupo por mis actuales circunstancias.

Son muchos los simples ciudadanos, dirigentes políticos, dirigentes sociales, militares, gremiales que han sido asesinados, heridos, detenidos, torturados, enjuiciados, desaparecidos, e imputados sin fundamentos a las acusaciones de que son objeto y obligados a exiliarse o pasar a la clandestinidad, y las arbitrariedades se repiten una y otra vez, sencillamente por creer y luchar por un ideal, por la libertad, por la democracia, por defender sus derechos, por querer ser parte de un mismo pueblo, por vivir en paz y no con el odio que siembra este régimen.

El pasado 05 de Febrero fui detenido por la Dirección de Inteligencia Militar e imputado de una serie de cargos completamente ajenos a lo que ha sido mi espíritu y estilo de lucha por recuperar el sistema democrático y de libertades en Venezuela. Todos los ciudadanos, civiles o militares, que de una manera u otra se identifican con la protesta y la denuncia publica, en contra de los actos anti-democráticos, criminales y de traición a la patria cometida por el régimen, son objeto junto a sus familiares, de la más implacable persecución, allanamientos, represión, abuso de autoridad, víctimas de atentados y violación de sus derechos humanos. Mi situación actual así lo demuestran.

El régimen ha intentando involucrarme e imputarme en cuanto acto criminal o supuestas conspiraciones subversivas se les ocurre, con el objeto de crear una matriz de opinión de desprestigio y acusarme y declararme terrorista a nivel nacional e internacional, actos estos, infundados y ajenos a mi espíritu patriótico y democrático que queda demostrado en mi record como militar y como ciudadano respetuoso de los principios democráticos, pacíficos, constitucionales y electorales .

Las condiciones de parcialidad en que se encuentran nuestras Instituciones, donde los poderes están secuestrados por el régimen de Hugo Chávez Frías, me obligaron a pasar a la clandestinidad luego de las imputaciones de que fui objeto a raíz de los atentados cometidos por el mismo régimen, contra sedes diplomáticas. En aquel entonces, el objetivo primordial del régimen era acabar con la protesta cívica y pacífica de la Plaza Francia de Altamira donde, junto a otros compañeros de vocación institucional de la FAN, tuve el honor de pronunciarme, hecho del cual no me arrepiento pues todo lo que allí se hizo fue apegado a los preceptos constitucionales.

Ya para entonces habíamos sufrido diversos atentados en la Plaza Francia, realizados por gente de los círculos Bolivarianos afectos al presidente. Nada de lo que hacían lograba terminar con aquella manifestación legítima de un pueblo que se negaba y se niega a permitir que se le imponga un régimen Castro-Comunista. Es por eso que deciden arremeter contra nuestra reputación y lo que representábamos como partícipes de aquella protesta junto al pueblo, comenzando desde aquel momento una serie de acusaciones en contra de los más emblemáticos representantes militares de aquella permanente manifestación.

Desde el mismo momento en que pasé a la clandestinidad, de cada hecho repudiable cometido en el país, surgía en primera instancia y en boca de los representantes del régimen una acusación que me involucraba como autor o partícipe de dichos actos deplorables, acusaciones que quedaron plasmadas en las diversas entrevistas que reposan en los archivos de prensa y televisión. En muchos casos, estas acusaciones, ante las evidencias irrefutables quedaban anuladas pues gracias al trabajo de periodistas y medios que tras arduas investigaciones, dejaban al descubierto a los verdaderos culpables o simplemente las dudas razonables eran tales que desarmaban cualquier imputación.

Esta situación se repitió sistemáticamente durante los dos años que permanecí en la clandestinidad. Años en los que si trabajé por la restitución del sistema democrático, pero no como se quiere hacer ver ante la opinión pública nacional e internacional. En efecto me dedique a la búsqueda de pruebas y evidencias que dejaran al descubierto las verdaderas intenciones de este régimen forajido, pues a lo largo de esas investigaciones logramos comprobar que los lazos que unen a Hugo Chávez con la guerrilla colombiana y otros grupos terroristas internacionales, son más estrechos de lo que nadie pueda suponer y de lo que estoy seguro, algunos gobiernos del continente tienen pleno conocimiento.

Gracias a ese trabajo de investigación, que fue en lo que realmente me ocupé a fondo durante esos dos años de clandestinidad, se hicieron diversas denuncias públicas a través de compañeros de lucha y de mi mismo, por lo que ante la gravedad de las denuncias, evidentemente nos convertimos en un peligro potencial para los fines y objetivos del régimen de Hugo Chávez. Fue tanto así que se publicaron pasquines ofreciendo altísimas recompensas por mi captura y la de otros compañeros militares.

Por este motivo y por el estado de represión en que vive el país, ante la ausencia de una justicia imparcial, el irrespeto al debido proceso jurídico legal y la preservación de mi integridad física me vi en la necesidad y obligación de mantenerme, dentro de mi país, en la clandestinidad hasta el momento en que fui detenido.

Durante el tiempo que ha transcurrido desde mi detención, la actitud de los Cuerpos de Seguridad del Estado, hoy invadidos y usurpados por miembros del G2 cubano, no fue para nada sorpresiva pues corresponde al patrón represivo que en mayor o menor grado se ha venido manejando para disuadir y aterrorizar a la disidencia. En mi caso particular, he sido tratado como el peor de los delincuentes sin que ni siquiera de haya iniciado el juicio por los cargos que hay en mi contra y que de existir un sistema judicial apegado a las normas del derecho, quedaría claro que son sin fundamento. La violación a mis derechos como ser humano, la violación a mis derechos procesales como todo ciudadano, en este caso son públicas y notorias. Mis abogados, familiares, amigos y distintas ONG defensoras de los derechos humanos, se han hecho eco de lo que ocurre puertas adentro en los centros donde se me ha mantenido recluido y sobre todo contra mi persona.

En estos momentos me encuentro recluido en un Centro Penitenciario de máxima seguridad junto a presos de alta peligrosidad, algunos pagando condenas tras detenciones hechas por comandos bajo mi mando, mientras fui militar activo. Este hecho me coloca en una situación sumamente delicada, pues me encuentro ante el riesgo inminente de sufrir un atentado que acabe con mi vida sin poder defenderme y además, de suceder algo así, los verdaderos responsables quedarían una vez más impunes alegando que hechos de violencia ocurren a diario en las cárceles venezolanas, cuando es responsabilidad de el sistema judicial asignar un centro de reclusión acorde a mi condición de militar aun y cuando me encuentro en situación de retiro.

Por todo lo antes expuesto y humildemente recurro a esa honorable comisión, para denunciar la amenaza a la que muchos presos políticos y en este caso mi persona estamos sometidos y la necesidad de solicitar las medidas que en tal sentido estén a su alcance proporcionarnos para nuestra protección además de hacer de su conocimiento de la responsabilidad del régimen en las personas de Hugo Chávez Frías, Presidente de la Republica de Venezuela, en caso de que mediante acciones de cualquier naturaleza, propias del régimen totalitario cubano, atentasen contra mi integridad física o de personas inocentes y fuésemos objeto de desaparición física, mi familia o personas cercanas a mi o a ella o relacionadas con mi posición política, institucional y soberana, que como ciudadano, padre de familia y General de División (retirado) de la Republica de Venezuela, asumo en forma personal y a mi entera y única responsabilidad.

No pretendo, con esta solicitud, excusarme de la más mínima de las actividades, que he realizado en honra a mi patria y sus ciudadanos. Mi posición disidente y mis denuncias permanentes contra este régimen traidor a la Patria, así como todas mis actuaciones han sido hechos pacíficos, no soy, ni seré, ni practico actos terrorista, pero tampoco me retractaré o cambiaré mi conducta pacifica pero firme de protesta, lo cual considero es un derecho de los pueblos libres, ni lo haré, mientras la orientación del régimen mantenga su intención de secuestrar nuestro sistema de vida y el de los habitantes del continente, mediante un proceso ajeno a los principios y valores del sistema democrático.

En virtud de lo anteriormente expuesto y muy respetuosamente solicito ante ustedes honorables miembros de tan digna Comisión, den curso al presente documento y sus anexos, ante las instancias que sabiamente ustedes consideren, a fin de prever las medidas necesarias al alcance de esa honorable organización, que garanticen el respeto de los Derechos Humanos de los ciudadanos y en este momento y en especial de los que como yo son presos políticos de este régimen e intentar preservar así, nuestra integridad física así como la de nuestras familias y la de nuestros más cercanos colaboradores, la de mis compañeros de armas, la de opositores emblemáticos al régimen venezolano. Confío en los buenos oficios de tan alta Comisión que ha demostrado a lo largo de su historia, luchar por los derechos humanos de los ciudadanos de América Latina y el mundo sin distingo de raza, nacionalidad o credo político.

Agradeciendo altamente la atención que pueda de usted prestar a la presente, de usted, atentamente.

FELIPE RODRÍGUEZ RAMÍREZ
General de División (GN).

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